martes, 24 de abril de 2012

Una actividad muy sencilla para el Día del Libro

El Día del Libro suele celebrarse en los centros con actividades progamadas, desarrolladas durante un tiempo más o menos extenso, incluidas en el Plan de Centro o Plan de Lectura. Pero hay veces en que, por diversos motivos, no ha parecido conveniente diseñar secuencias complejas o que involucren a todo el centro, pero eso no es obstáculo para hacer una referencia a esta celebración con actividades centradas en el aula, en el grupo de alumnos y alumnas con los que compartimos día a día la aventura del aprendizaje.

Una de ellas es dar a conocer al Premio Cervantes de ese año. Cuando se trata de poesía, podemos proceder de esta manera:
  • Acceder a una página con poemas del autor. En el caso de Nicanor Parra (Premio Cervantes 2012), está muy bien la de la Universidad de Chile, aunque lo más normal es conformarse con A media voz (que incluye un resumen biográfico) o con Poesí.as.
  • Comenzar introduciendo al autor: biografía y obra más importante; estilo.
  • Entonces proyectamos la página con los poemas. La actividad consiste en que los alumnos y alumnas, a partir de la sugerencia que reciben desde el título o el primer verso del poema, elijan el texto que desean leer. Esto da lugar a distintas expectativas (extensión del texto, adecuación de título y poema, etc.), que llenan de emoción la dinámica empleada.
  • Al terminar la lectura de cada texto, se comenta brevemente entre todos, de forma que se susciten cuestiones relevantes: ¿cuál es el tema del poema?, ¿qué es poesía?, ¿qué es antipoesía?, ¿hay palabras poéticas y palabras no poéticas?, ¿es necesaria la rima en la poesía?, etc.
La actividad suele producir situaciones interesantes y poco frecuentes en el aula, como el descubrimiento de palabras que nos llegan, de ritmos que nos envuelven o de ideas que nunca nos hubiéramos parado a pensar.

Cuando ese mismo día, en las noticia de la televisión, los alumnos y alumnas ven la entrega del Premio Cervantes, saben quién lo ha recibido y cuáles son sus merecimientos.

De entre los poemas que leímos ayer, este fue uno de los más celebrados:

ÚLTIMO BRINDIS

Lo queramos o no
Sólo tenemos tres alternativas:
El ayer, el presente y el mañana.

Y ni siquiera tres
Porque como dice el filósofo
El ayer es ayer
Nos pertenece sólo en el recuerdo:
A la rosa que ya se deshojó
No se le puede sacar otro pétalo.

Las cartas por jugar 
Son solamente dos:
El presente y el día de mañana.

Y ni siquiera dos
Porque es un hecho bien establecido
Que el presente no existe
Sino en la medida en que se hace pasado
Y ya pasó...,
                        como la juventud.

En resumidas cuentas
Sólo nos va quedando el mañana:
Yo levanto mi copa
Por ese día que no llega nunca
Pero que es lo único
De lo que realmente disponemos.