miércoles, 31 de julio de 2013

Planteando un problema: ¿Sevilla tiene un color especial?

Posiblemente uno de los rasgos definitorios de los habitantes de esta ciudad sea la sevillanía, que, por analogía con el término españolía, podría definirse como "amor o apego a las cosas características de Sevilla", aunque más exactamente se trata de una "complacencia excesiva por haber nacido y vivir en el considerado mejor lugar del mundo". Esta segunda acepción (que no viene en ningún diccionario) está en el origen de muchos de los males que azotan la ciudad: la falta de iniciativa, la pervivencia del tópico, la fuga de intelectuales y artistas, el desprecio del resto de las capitales andaluzas... Aunque también hay muchos ciudadanos críticos con este modo de ver la ciudad, las fuerzas vivas y los medios de comunicación se dedican a fortalecer artificialmente el concepto. Y nada gusta más a una persona (sevillano o no) que le digan lo que quiere oír.

Imagen de origen anónimo recibida por WhatsApp
Los hermanos Machado representan estos dos puntos de vista. Como ejemplo de sevillanía encontramos el conocido poema de Manuel, Andalucía:

Cádiz, salada claridad; Granada,
agua oculta que llora.
Romana y mora, Córdoba callada.
Málaga cantaora.
Almería dorada.
Plateado Jaén. Huelva, la orilla
de las Tres Carabelas...
y Sevilla. 


Esa reticencia a definir lo que sea la ciudad está en la esencia de la sevillanía. El sevillano ya sabe a qué se refiere el poeta y, al terminar de recitar el poema de Manuel Machado, incluso añade por lo bajini: "¡Casi ná!".

En el lado contrario, su hermano Antonio criticaba ese modo de ser de los habitantes de la ciudad (eso sí, no lo hace personalmente sino a través de uno de sus heterónimos): 

¡Oh, maravilla,

Sevilla sin sevillanos,
la gran Sevilla!
Dadme una Sevilla vieja
donde se dormía el tiempo
con palacios con jardines,
bajo un azul de convento.
Salud, oh sonrisa clara
del sol en el limonero
de mi rincón de Sevilla,
¡oh alegre como un pandero,
luna redonda y beata
sobre el tapial de mi huerto!
Sevilla y su verde orilla,
sin toreros ni gitanos,
Sevilla sin sevillanos,
¡oh maravilla!

Sin tantos méritos literarios, esta rumba de Los del Río resume lo más extendido del concepto de sevillanía:

Soy sevillano,

tengo más suerte que nadie.

[...] Y aquí toa la vida me voy a quedar, 

cerca de mi río y mi ciudad.
Quiero levantarme y al despertar
ver por la ventana
a mi Giralda y a mi catedral.
Tengo algo en el alma y no sé qué es,
y no sé qué es.
Lo voy derramando por esta vida
cuando yo me voy de mi ciudad:
sevillanía, sevillanía, sevillanía.

Se trata de una sensación que se produce independientemente de la edad, el género, la clase social, el poder económico o el barrio de residencia. De ello me di cuenta cuando, comentando con el alumnado del Ámbito Sociolingüístico de Diversificación Curricular (3º de ESO) el resultado de la Encuesta de 2012 de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) sobre la calidad de vida en las ciudades españolas, todos se mostraban el desacuerdo con el pésimo lugar otorgado a Sevilla, una de las ciudades españolas donde peor se vivía según la encuesta y que había obtenido una puntuación de 46 sobre un máximo de cien.

Para comprobar si ese desacuerdo tenía motivos en los que basarse o, por el contrario, era una sensación independiente de la realidad propuse que realizáramos el mismo camino seguido por los encuestadores desarrollando el proyecto ¿Sevilla tiene un color especial? 


Se trataba de una propuesta metodológica de ABP/PBL pero, en este caso, la P no era un "proyecto" (circunstancia con la que estaba más familiarizado) sino un "problema" propuesto a modo de pregunta: ¿Se vive bien en Sevilla? Durante el desarrollo del proyecto tuve ocasión de comprobar la diferencia en la forma de trabajar y en la indefinición de los resultados finales de nuestro trabajo, que no se concretaban en productos sino en respuestas y que no debían presentarse como objetos cerrados o resueltos sino como propuestas abiertas.

Después de responder a una actividad introductoria sobre canciones y ciudades, plantemos una investigación sobre los aspectos recogidos en la encuesta y otros que estimamos interesantes: población, clima, vivienda, medio ambiente, trabajo, educación, sanidad, movilidad y transportes, comercio, oferta de ocio, etc. Se trabajaba en parejas y los resultados de la investigación fueron presentados oralmente al resto de compañeros con el apoyo visual de una presentación de diapositivas. Posteriormente elaboramos informes sobre el proceso seguido en las investigaciones.

Una segunda fase del trabajo consistió en indagar sobre varios autores nacidos en Sevilla (o que vivieron aquí) y localizar algún texto en el que mostraran su visión personal y literaria sobre la ciudad. La última tarea consistió en acercarnos a la prensa escrita en la ciudad, analizando sus principales cabeceras e introduciendo así el trabajo del siguiente proyecto, Telemedievo. Estas tareas se contestaron en los blogs de los alumnos.

 Los alumnos alcanzaron un conocimiento adecuado sobre los aspectos de la ciudad que funcionaban mejor y sobre los que lo hacían peor y propusieron medidas para solucionarlos y alcanzar un mejor nivel de vida. Como tarea final, redactaron y enviaron una carta al Exmo. Sr. Alcalde de Sevilla que, como era de esperar, quedó sin contestación. En ella lo invitaban a participar en una de nuestras clases para que nos explicara las medidas que desde el ayuntamiento que preside se estaban llevando a cabo para mejorar el nivel de vida de los ciudadanos de Sevilla.