viernes, 5 de diciembre de 2014

En defensa propia

Ayer se hizo pública la resolución que concedía a mi proyecto Un cancionero petrarquista el segundo premio de la VIII Edición de los Premios Rosa Regás a materiales que destaquen por su valor coeducativo. Vaya por delante mi agradecimiento al jurado del premio y mi satisfacción personal, que se extiende al centro donde trabajo y a los alumnos que aprenden con estos proyectos.

Sin embargo, cada vez que un trabajo mío se convierte en merecedor de algún reconocimiento externo no deja de producirme una sensación incómoda: la de quien ha tenido que buscar la valoración de su práctica docente fuera de su ambiente natural, es decir, el trinomio formado por los compañeros, el alumnado y las familias. Ese es el único reconocimiento que ansío, el acuerdo unánime de que mis alumnos, tras el curso, son más competentes como individuos y mejores ciudadanos, comprenden y se expresan mejor, son capaces de colaborar y de criticar, de crear con una intención artística y de difundir las propias ideas,.

Pero no siempre se acepta que esto sea así, al menos sin poner algún tipo de reparo. Opinar sobre el trabajo de los docentes pagados con fondos públicos es algo a lo que todos tenemos derecho, desde luego, pero se hace muchas veces a la ligera y desde el desconocimento. Y adopta aspectos mucho más hirientes cuando procede de la propia profesión. Sacar los pies del plato, metodológicamente, supone un ejercicio constante de explicación de tus planteamientos que, en la mayoría de los casos, no obedece al derecho legítimo de las familias de conocer cómo enseñamos a sus hijos sino a otros motivos menos confesables..

Ese es el motivo principal que me conduce, cada cierto tiempo, a presentarme a un premio: la defensa propia. Obtener un aval externo que calle voces y me permita seguir trabajando con tranquilidad en lo que creo, que añada algunas certezas a mi convencimiento de que el camino emprendido lleva la mayoría de las veces al aprendizaje de mis alumnos. Si no lo consigo, no será nunca porque no haya hecho mi trabajo lo mejor que sé hacerlo.


4 comentarios:

Juan Andivia Gómez dijo...

Enhorabuena.
Espero leerlo pronto.

Nacho Gallardo dijo...

Gracias, Juan. Un abrazo.

Salvador Jesús dijo...

Enhorabuena, Nacho. Gracias por mostrarnos que otra educación es posible. Saludos.

Nacho Gallardo dijo...

Gracias, Salva. Espero que te incorpores pronto a la profesión. Nos hacen falta colegas con tu mente abierta. Un abrazo.