Como dije en
una entrada anterior, tuve que abandonar las
II Jornadas de Aprendizaje basado en proyectos y metodologías activas que se celebraban en Sevilla para ir a
la entrega en Madrid de los premios
Fundación Telefónica de innovación educativa.
Los que hacemos "cosas bien raras" en el aula a menudo necesitamos de alguien imparcial, externo a nuestro entorno más cercano, que nos confirme en la bondad del camino elegido y sancione nuestras prácticas como adecuadas para alcanzar los aprendizajes buscados. Fue este uno de los motivos fundamentales para presentar el proyecto
REDsidencia al premio, junto al estupendo trabajo desarrollado por los alumnos del grupo, y obtener el tercer premio de
nuestra modalidad y categoría sirvió fundamentalmente como reconocimiento a ese esfuerzo colectivo y al buen hacer de todos.
En los días previos a la entrega de premios, participamos en este vídeo junto a otros profesores premiados:
Por diversos motivos tuve que viajar solo a Madrid, pero gracias a la organización del premio a los compañeros premiados siempre me sentí muy bien acompañado. Disfruté de la experiencia de compartir el largo día con
Lourdes Domenech, gran profesional de la que siempre he aprendido y ahora también para mí entrañable persona a la que aprecio muchísimo. También fue muy grato conocer a
Salomé Recio y contagiarme de su energía y buen hacer, a
Conchi Villar y a las "princesas"
Patricia y
Belén. Y como detrás de cada mujer siempre hay un gran hombre, compartí amenas charlas y comidas con Dani, Luismi y Quique. Mención especial merece Blanca, "la voz", experta en juegos infantiles, que me seleccionó primero como compañero de desayuno y luego como agraciado en el sorteo de una cámara de fotos.
De la organización del premio debo agradecer especialmente el trabajo de Arancha (¡memorable el resumen de su vida laboral en Inglaterra!), la calidez de la acogida dispensaba por
Pablo Gonzalo y el interés mostrado por
Beatriz Jiménez en nuestro proyecto.

Pero el recorrido del proyecto no se detuvo en esta entrega de premios. Quince días después conocimos que nos habían concedido el
Sello de Buenas Prácticas Iberoamericanas del portal
Leer.es, lo que ha supuesto un nuevo motivo de satisfacción para los participantes.
Aunque lo más interesante son las posibilidades que se abren a trabajos como este. Por ejemplo, Beatriz Jiménez veía que la metodología propuesta (
role playing o
serious gamification) era válida para otros periodos literarios y otras áreas de aprendizaje. Y el mismo día que presentábamos el proyecto en las Jornadas #pblesp de Sevilla recibí este tuit de
Joaquín J. Martínez (con quien, por otro lado, ya había discutido las posibilidades de la REDsidencia en
Proyéctate):
El resultado está comenzando a fraguarse en el sitio
El barco del exilio: Guía de viaje. Se trata de una propuesta colaborativa muy abierta que abarcaría todos los exilios, aunque fundamentalmente la relación bidireccional que se dio en el siglo XX entre las dos orillas hispanohablantes del Océano Atlántico, sin olvidar otros momentos históricos y sin excluir las situaciones personales de exilio interior. Es un proyecto interesantísimo en el que aún estoy reflexionando sobre el modo de contribuir. Os recomiendo que le echéis un vistazo y lo incorporéis a vuestras prácticas.