Ahora que llega a su fin el curso 2º de Bachillerato parece el momento
oportuno para evaluar el funcionamiento de la propuesta que habíamos hecho para
este año y que ya explicamos en
otra entrada de este blog. Para ello hemos elaborado un
cuestionario de evaluación y vamos a comentar ahora los
resultados obtenidos.
La mayoría de las preguntas consistían en calificar de 1 a 5 distintas
afirmaciones. Para comentarlas, consideraré que el alumnado muestra su acuerdo
con las calificaciones 4 y 5 y, entre paréntesis, aparecerá la calificación
media.
Sobre la propuesta metodológica
El 94 % de los alumnos (4,27) considera un acierto la división de las tres clases
semanales de la asignatura en comentario de texto, lengua y literatura, pues
reproduce las partes en que se divide la PAU. Como ya dijimos, esta división
pretendía introducir el comentario crítico de textos en la práctica semanal de
la asignatura en virtud de la importancia que tiene en la PAU (60% de la
calificación final) y asignaba idénticos tiempos a los contenidos de lengua
española y literatura.
Sobre los comentarios de texto
Sólo un 44 % del alumnado (3,33) considera suficientes los comentarios de
texto propuestos durante el curso. En un principio, la propuesta consistía en
elaborar previamente y exponer en clase (por parejas) comentarios a distintos
textos
propuestos (veintidós en el curso, además de los que propusieron en los seis
exámenes del curso), lo que servía para realizar una corrección general, válida
para toda la clase. Sin embargo, entre los motivos esgrimidos para esta escasa
puntuación se solicitan más correcciones por parte del profesor (tanto orales
como escritas) así como más trabajo individual sobre distintos textos.
Creo que la propuesta de textos ha sido suficiente y abarcaba la totalidad
de los textos susceptibles de aparecer en la PAU. Sin embargo, reconozco que no
ha funcionado como esperaba, ya que una gran parte de su eficacia se había
dejado en manos de la autonomía del trabajo y del aprendizaje y eso, en un
curso tan exigente como este de bachillerato, ha podido desviar parte del
tiempo para dedicarlo a otras asignaturas. Por poner un ejemplo, algunas
exposiciones orales de los comentarios se hacían sobre textos que el resto de
la clase no había leído ni intentado comentar, por lo que las correcciones que
pudiera hacer el profesor servían a muy pocos.
Para el 44 % (3,5) exponer oralmente los comentarios de texto les ha
ayudado a hacerlos mejor en los exámenes, y para el 56 % (3,77) ha supuesto
mejorar la forma de hablar en público. Para el 77 % (4,05) preparar el
comentario con tranquilidad le ha supuesto profundizar más en los textos,
actividad claramente beneficiosa cuando se trataba de obras de lectura
obligatoria.
Como propuesta de mejora estaría la confección de un calendario más
exigente que limitase en parte la autonomía del trabajo con los textos, con el
fin de asegurar un mínimo de textos comentados previos a cada examen.
Sobre los temas de Literatura
Los temas de literatura española que se han ido colgando en
el wiki de la
asignatura se consideran de una extensión adecuada para responder con ellos
a las preguntas de los exámenes por un 84 % del alumnado (3,94). Sin embargo,
un 55 % (3,38) ha echado de menos más explicaciones del profesor sobre los
distintos periodos literarios (al parecer, porque los temas resumidos se
apreciaban como algo descontextualizado y, a menudo, de desarrollo confuso) y
un 34 % hubiera deseado leer más textos literarios en clase (3,22).
Las secuencias didácticas
REDsidencia
de Estudiantes y
PrensaV
han parecido "atractivas y apropiadas para el curso" al 78 % de los
alumnos y alumnas (3,83).
En este apartado veo necesario revisar el temario elaborado y
mejorarlo o completarlo con otros textos distintos, así como realizar mapas
conceptuales que engloben los diferentes periodos y autores con idea de evitar
las discontinuidades que se dan entre unos temas y otros (la ponencia de la PAU
fracciona la literatura española del siglo XX en tres periodos, a partir de los
años 1939 y 1970, y en los tres géneros literarios principales, lo que produce
esas desconexiones).
Sobre las lecturas obligatorias
El 83 % del alumnado dice haber leído todos los libros de lectura
obligatoria y sólo el 17 % reconoce que ha dejado de leer algún título. Mucho se
puede debatir sobre la idoneidad o no de que las lecturas sean obligatorias y
sobre la elección de determinados títulos, pero no es este el lugar. Entiendo
que la ponencia de la PAU deba seleccionar algunos textos comunes con la
intención de unificar el trabajo de los centros ante la prueba. De hecho, es de
ahí de donde surge la auténtica obligatoriedad, que he pretendido que fuera más
una elección personal que otra cosa. Es decir, que para afrontar con una mayor
seguridad y grado de conocimiento la PAU el alumnado debe haber leído y
comprendido estas obras literarias.
Por tanto, he creído suficiente la exigencia de la ponencia y no he
querido programar actividades que, como los exámenes de lectura, no contribuyen
directamente a una mejor comprensión del texto literario. De hecho, las
actividades programadas en torno a la lectura de los textos han sido valoradas
positivamente por un 95 % del alumnado (4,61), que rechaza rotundamente los
controles de lectura: sólo un 17 % los prefiere (1,83) sobre otras actividades
de tipo más creativo.
Sobre los exámenes
Siempre me he preguntado en base a qué criterios selecciona el alumnado la
opción, de las dos posibles en la PAU, que va a contestar. Pues bien, lo he
preguntado en el cuestionario y resulta que deciden primero en función del
texto que tienen que comentar (opina así un 61 %, frente a un 33 % que lo hace
por la pregunta teórica), después se fijan en la pregunta de teoría (61 %) y,
por último, en la cuestión de lengua española o análisis sintáctico (89 %).
Los exámenes a los que han tenido que enfrentarse les han parecido de
una dificultad media al 62 % del alumnado.
Sobre la evaluación y la calificación
Un 67 % (3,72) se ha mostrado conforme con la ponderación de cada una de las
partes que han contribuido al cálculo de la calificación final: exámenes (70
%), comentarios de texto (10 %), literatura (10 %) y lecturas obligatorias (10
%); aunque sólo un 39 % (3,16) está satisfecho con la calificación obtenida y,
de los que no lo están, la mayoría cree merecer una mejor calificación a la
vista del trabajo que han venido desarrollando durante el curso.
Entre las novedades introducidas en la evaluación, un 83 % (4,16)
valora positivamente su participación tanto en la propia evaluación (4,16) como
en la evaluación de sus iguales (4,05).
Todo el grupo valora muy positivamente (4,83) tener a su disposición
permanente la hoja de calificaciones. En esta ocasión se trataba de una hoja de
cálculo de Google Docs publicada en la web, que estaba adaptada de
esta plantilla de
@jjdeharo.
Tres aspectos positivos
El cuestionario se cerraba con dos preguntas de
respuesta libre en las que se pedía que indicasen tres aspectos positivos y
tres negativos del curso.
Entre los aspectos positivos que ha resultado muy
gratificante descubrir que han encontrado especialmente amenas y dinámicas las
clases, algo impensable a priori con un grupo de ciencias y con una asignatura
a veces difícil como esta. Creo que este dinamismo se basa en dos de los
pilares sobre los que he querido basar la propuesta y que ellos y ellas también valoran
positivamente: la exposición oral de los comentarios de texto y las secuencias
didácticas con metodología PBL. En la misma línea de aceptación se encuentra el
trabajo con los libros de lectura obligatoria, "que nos permitía
leerlos con más tranquilidad y sin el estrés de tener un examen sobre el libro".
También indican como elementos positivos la
organización de las clases, la estructura de los exámenes (similar a la PAU,
incluso con dos opciones), el wiki con todo el material del curso o la
publicación de las calificaciones.
Me ha sorprendido comprobar cómo muchas
respuestas hacen referencia a la mejora del ambiente de clase, la interacción
entre compañeros y compañeras, el fortalecimiento de los lazos y redes entre el
alumnado, como resultado que se desprende del uso de esta metodología (aunque
no buscado en un principio, sólo como estrategia didáctica).
Tres aspectos negativos
Siempre se echa en falta más tiempo para profundizar y, especialmente, más explicaciones. En el caso de la literatura, esta ausencia se transforma en falta de motivación para estudiar los temas, que, como ya dijimos antes, se descontextualizan y desconectan. Es una de las cuestiones que necesita de una mejor planificación para cursos venideros.
Lo mismo ocurre con los análisis sintácticos, muy complejos, de oraciones extraídas de los textos que se comentan y, por ello, ejemplos de la lengua real. Tampoco son suficientes las explicaciones que, irremediablemente, no pueden abarcar todos los casos y posibilidades.
Un caso parecido es el de los comentarios de texto: también parecen pocos para una parte del alumnado y, sobre todo, se echa en falta una receta para enfrentarse al comentario de cualquier texto posible.
En los tres casos se trata de falta de tiempo. Tres horas semanales son insuficientes para el currículo y la preparación de la PAU y el profesor tiene que optar por emplearlo en unas u otras actividades, que el alumnado puede no considerar las más adecuadas. En este sentido, hay dos encuestados que critican el empleo de este tiempo escaso en actividades que consideran "más adecuadas [...] para algún curso inferior", tiempo que se debía haber empleado "para prepararnos para selectividad". También hay quien lamenta un excesivo uso de las TIC.
Algunos entrevistados consideran difíciles los exámenes, duras las correcciones, oscuros los criterios de evaluación y "quisquilloso" al profesor a la hora de corregir.
En una última entrada comentaré las califiaciones obtenidas durante el curso y en la PAU de junio e intentaré extraer conclusiones de ello.